Javier Milei nos insulta a todos mientras desguaza la Argentina
Agosto 23, 2026
Domingo, 23 de agosto de 2026.- (Marcos Cittadini, C5N)En medio del creciente malestar social, el Presidente reapareció para defender enfáticamente su programa de ajuste y volvió a negar los problemas que atraviesa la economía. La pelea por quién soporta el costo de la motosierra termina profundizando las diferencias territoriales y mostrando un país cada vez más fragmentado.
En medio de una crisis política y un creciente malestar social, Javier Milei reapareció esta semana dando tres discursos inquietantes. El primero fue en el acto de conmemoración por el paso a la inmortalidad del libertador José de San Martín. Allí, habló de "enemigos internos", aseguró que "el mal existe" y presagió que las fuerzas de seguridad tendrán un rol destacado para combatir "enfermedades del alma".
Luego, en la 23° edición del Council of the Americas, defendió enfáticamente su programa de ajuste y volvió a negar los problemas que atraviesa la economía. Lejos de una esperada autocrítica, relativizó la recesión, cuestionó los datos sobre empleo e inflación y afirmó que decir que "la gente no llega a fin de mes" son "estupideces". El tono del discurso, cargado de agresiones y burlas, tampoco pareció generar entusiasmo entre los empresarios presentes. Algunos asistentes incluso se retiraron mientras el Presidente continuaba hablando.
El clima del encuentro ya había sido marcado por una declaración insólita de Mario Grinman, titular de la Cámara Argentina de Comercio, quien reconoció que "hay empresas que la están pasando mal y han cerrado". Sin embargo, justificó el costo social del programa oficial al afirmar que "si ese es el precio que tenemos que pagar los argentinos para transformar nuestro país, yo creo que vale la pena". Por si hace falta recordarlo, Grinman representa a uno de los sectores más golpeados por la caída del consumo propinada por las políticas libertarias. En esa misma línea, Milei calificó de "imbecilidad" hablar de una economía que crece a dos velocidades. Según un relevamiento del CEPA, durante su gestión ya cerraron más de 30.000 empresas y se perdieron alrededor de 440.000 empleos privados formales, además de los despidos registrados en el Estado.
El Presidente aprovechó además el escenario empresarial para blindar a Federico Sturzenegger, uno de los principales responsables de su programa de desregulación. En uno de los momentos más violentos de su intervención, sostuvo: "Cuando ustedes vean a un sorete, a una mierda humana, criticando a Federico, es porque le está tocando un negocio a un prebendario". El exabrupto, lejos de provocar una ovación, generó incomodidad entre parte de los empresarios presentes. También entre algunos funcionarios, que disimularon el creciente malestar por los problemas de gestión que cotidianamente genera "el Coloso".
También volvió a cargar contra el movimiento feminista y vinculó a los "pañuelitos verdes" y a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo con la caída de la natalidad, las dificultades del sistema previsional y los problemas del crecimiento económico. Más allá de que la abyecta afirmación ya ha sido desmentida con datos muy concretos, la ofensiva volvió a colocar en el centro de su discurso una avanzada contra derechos conquistados, trasladando a las mujeres la responsabilidad por problemas que tienen causas económicas, sociales y estructurales mucho más amplias. ¿Por qué es importante señalar esto? Porque nada de lo que está sucediendo obedece a algún tipo de desequilibrio del Presidente sino a un cálculo. A la crisis se le contesta con "batalla cultural". Más allá de lo planificado, el resultado puede no ser el esperado por el elenco oficialista.
La escalada no terminó con el discurso en el Council of the Americas. Al día siguiente, Milei volvió a cargar contra Marcelo Bonelli, a raíz de una columna en la que el periodista describió tensiones dentro del equipo económico y cuestionó el rumbo de la gestión. Bonelli sostuvo que, en una reunión reservada con banqueros, el ministro de Economía, Luis Caputo, habría admitido que se evaluaron medidas para reactivar el consumo, pero que Milei se negaba a modificar el rumbo.
En lugar de responder con argumentos sobre el contenido de la información, el Presidente volvió a recurrir al insulto personal. Milei calificó a Bonelli de "mierda humana mal cagada", lo acusó de mentir y recordó anteriores versiones del periodista sobre una eventual salida de Caputo. Después agregó que Bonelli era un "sorete" y afirmó que se trataba de una de las "mierdas humanas" que "apuestan a que al país le vaya mal". Su raid maniaco, después de 10 días de encierro, se cerró en Rosario, en el aniversario de la Bolsa de Comercio de la ciudad. Volvió a los insultos y aseguró que "no hay elementos para culpar al Gobierno por lo que pasa con la morosidad".
Desenfocado y desligado de sus responsabilidades, el Presidente no deja tranquilos a quienes lo quieren ayudar. En Ciara, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina, calificaron negativamente el discurso. "No es bueno como señal en general, se esperaba un poquito más de moderación y de reconocimiento de los problemas, un diagnóstico más cercano a la realidad", sentenció uno de sus máximos dirigentes. Hoy, en un sector muy beneficiado por las políticas de Milei, aseguran que en los últimos 15 días el ánimo empresarial ha ido mutando y lo que se consideraba hace un mes atrás como un resultado electoral contundente del oficialismo el año que viene, ya no es tan seguro. "Hay muchas dudas sobre la evolución de la economía en 2027 y, cuando eso pasa, se para la inversión", concluyeron en Rosario.